Sentir que una mano o un pie se “duerme” es algo bastante común. Puede ocurrir después de permanecer mucho tiempo en una misma posición, dormir sobre un brazo o mantener las piernas cruzadas. En estos casos, el hormigueo suele desaparecer en pocos minutos al cambiar de postura. Sin embargo, cuando el adormecimiento aparece constantemente, dura demasiado tiempo o viene acompañado de otros síntomas, es importante prestarle atención.
El adormecimiento puede sentirse como pequeños pinchazos, hormigueo, ardor o una disminución de la sensibilidad. Existen numerosas razones por las que puede aparecer y no todas representan un problema grave. Aun así, conocer algunas de sus posibles causas puede ayudar a determinar cuándo conviene buscar atención médica.
1. Compresión temporal de los nervios
Una de las causas más frecuentes ocurre cuando mantenemos una posición que comprime temporalmente un nervio. Por ejemplo, dormir apoyando el peso del cuerpo sobre un brazo puede hacer que la mano se sienta adormecida al despertar.
Normalmente, mover la extremidad y cambiar de posición hace que la sensación desaparezca progresivamente. Cuando sucede ocasionalmente y dura solo unos minutos, generalmente no es motivo de preocupación.
2. Problemas relacionados con los nervios
Cuando el hormigueo aparece repetidamente, también puede existir irritación o compresión de un nervio.
Un ejemplo conocido es el síndrome del túnel carpiano, que afecta un nervio que atraviesa la muñeca y puede provocar entumecimiento, hormigueo y molestias principalmente en la mano y algunos dedos.
Asimismo, determinados problemas en el cuello o la espalda pueden afectar nervios que se extienden hacia los brazos o las piernas. En estas situaciones, el adormecimiento puede presentarse junto con dolor o debilidad.
3. Diabetes y neuropatía
La diabetes es otra condición que puede estar relacionada con alteraciones de la sensibilidad. Con el paso del tiempo, niveles elevados de glucosa pueden dañar los nervios y provocar lo que se conoce como neuropatía diabética.
Esta puede comenzar con hormigueo o pérdida de sensibilidad en los dedos de los pies y extenderse gradualmente.
Las personas con diabetes que presentan menor sensibilidad deben prestar especial atención al cuidado de sus pies, ya que pequeñas heridas, ampollas o rozaduras podrían pasar inadvertidas.
4. Deficiencias de vitaminas
Algunas vitaminas son importantes para el funcionamiento adecuado del sistema nervioso. Una deficiencia de vitamina B12, por ejemplo, puede relacionarse con hormigueo o entumecimiento, además de otros síntomas.
Sin embargo, esto no significa que cualquier persona que tenga las manos dormidas necesite suplementos vitamínicos. Consumir vitaminas sin conocer la causa del problema no necesariamente resolverá el síntoma y, en algunos casos, el exceso de determinados suplementos puede ser perjudicial.
5. Problemas de circulación
En determinadas circunstancias, los cambios en el flujo sanguíneo hacia una extremidad pueden provocar molestias.
Hay que prestar atención especialmente cuando el adormecimiento aparece acompañado de dolor, cambios de color, heridas que tardan en sanar o una extremidad notablemente fría.
Las personas con diabetes, hipertensión, colesterol elevado, antecedentes vasculares o que fuman pueden presentar un mayor riesgo de problemas circulatorios.
¿Cuándo debes buscar atención médica?
No todos los episodios de hormigueo requieren una consulta inmediata. Sin embargo, conviene acudir a un profesional cuando el problema aparece repetidamente, dura varios días, empeora progresivamente o comienza a interferir con actividades cotidianas como caminar, escribir o sostener objetos.
También debe evaluarse cuando existe pérdida importante de sensibilidad, dolor persistente o debilidad muscular.
Atención con el adormecimiento repentino
Hay situaciones en las que no se debe esperar. El adormecimiento repentino de la cara, un brazo o una pierna, especialmente cuando ocurre en un solo lado del cuerpo, puede ser una señal de un accidente cerebrovascular.
Si además existe dificultad para hablar, debilidad repentina, confusión, alteraciones de la visión, pérdida del equilibrio o una sonrisa desigual, se necesita atención médica de emergencia.
También requieren atención urgente los síntomas que aparecen después de una lesión importante o cuando existe incapacidad para mover una extremidad.
¿Qué puedes hacer para prevenir molestias?
Mantenerse físicamente activo, evitar permanecer durante horas en la misma posición, llevar una alimentación equilibrada y controlar adecuadamente enfermedades como diabetes o hipertensión puede contribuir al cuidado de los nervios y la circulación.
No es recomendable depender de remedios caseros que prometen “reparar los nervios” o eliminar el adormecimiento rápidamente. Primero es necesario conocer la causa.
Conclusión
Que una mano o un pie se duerma ocasionalmente puede ser completamente normal. Lo que merece atención es cuando el síntoma comienza a repetirse, permanece durante mucho tiempo o aparece acompañado de dolor, debilidad o cambios en la piel.
El adormecimiento es un síntoma, no una enfermedad específica. Escuchar las señales del cuerpo y consultar cuando algo cambia de manera persistente puede ayudar a detectar posibles problemas a tiempo y recibir el tratamiento adecuado.