Psoriasis: qué es, por qué aparece y remedios naturales que pueden aliviarla

La piel puede decir mucho más de nuestra salud de lo que imaginamos. Es el órgano más grande del cuerpo y está constantemente expuesto al ambiente, al estrés, a los cambios de temperatura y a diferentes sustancias. Por eso, cuando aparecen manchas, enrojecimiento, descamación o una picazón que no desaparece, conviene prestar atención.

Una de las enfermedades que puede provocar estos cambios es la psoriasis, una afección inflamatoria que puede aparecer en diferentes zonas del cuerpo y que, además de causar molestias físicas, puede tener un fuerte impacto emocional.

Lo que muchas personas desconocen es que la psoriasis no es simplemente “piel seca”. Se trata de una enfermedad relacionada con el funcionamiento del sistema inmunitario y puede presentarse en personas de cualquier edad.

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📌 IMPORTANTE: El video relacionado a esta historia lo encontrarás al final del artículo.

¿Qué ocurre en la piel cuando aparece la psoriasis?

Para entenderla de una manera sencilla, debemos saber que nuestra piel se encuentra en constante renovación. Las células viejas son reemplazadas progresivamente por células nuevas.

En las personas con psoriasis, este proceso puede acelerarse debido a una respuesta anormal del sistema inmunitario. Como consecuencia, las células de la piel se acumulan rápidamente y forman zonas elevadas, rojizas y cubiertas por escamas.

Estas lesiones pueden aparecer en los codos, rodillas, cuero cabelludo, espalda, manos y pies, aunque también pueden afectar otras partes del cuerpo.

Dependiendo de la persona, pueden producir picazón, ardor, resequedad, grietas e incluso dolor.

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¿Por qué una persona puede desarrollar psoriasis?

La respuesta no es tan sencilla como señalar una sola causa. La psoriasis suele aparecer por una combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales.

Una persona puede tener predisposición genética y, posteriormente, determinados factores pueden favorecer la aparición de un brote.

Entre los desencadenantes que se han relacionado con la psoriasis se encuentran:

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  • Estrés: los periodos de tensión pueden coincidir con la aparición o empeoramiento de los brotes.
  • Infecciones: algunas infecciones pueden desencadenar psoriasis, especialmente en personas predispuestas.
  • Lesiones en la piel: cortes, rasguños, quemaduras o irritaciones pueden provocar lesiones de psoriasis en esa zona.
  • Clima frío y seco: puede aumentar la resequedad y favorecer las molestias.
  • Determinados medicamentos: algunos fármacos pueden empeorar la enfermedad en ciertas personas.
  • Tabaco y consumo excesivo de alcohol: pueden estar relacionados con una mayor gravedad o frecuencia de los brotes.

Esto significa que no existe una única explicación para todos los casos. Cada persona puede tener desencadenantes diferentes.

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No existe una sola psoriasis

Aunque muchas personas imaginan las clásicas placas rojas con escamas blancas, existen diferentes formas de psoriasis.

1. Psoriasis en placas

Es la presentación más frecuente. Produce zonas de piel elevadas, rojizas y cubiertas de escamas que pueden desprenderse.

2. Psoriasis guttata

Se caracteriza por pequeñas lesiones en forma de gotas que pueden aparecer principalmente en el tronco y las extremidades. En algunas personas aparece después de una infección.

3. Psoriasis inversa

Suele afectar los pliegues de la piel, como las axilas, ingles o debajo de los senos. Debido a la humedad y el roce, puede presentar un aspecto diferente al de la psoriasis en placas.

4. Psoriasis pustulosa

Produce pequeñas ampollas o pústulas que contienen pus, aunque este contenido no significa necesariamente que exista una infección.

5. Psoriasis eritrodérmica

Es una forma poco frecuente pero grave, en la que grandes extensiones del cuerpo pueden presentar enrojecimiento y descamación intensa. Requiere valoración médica urgente.

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Las uñas también pueden dar pistas

Un detalle que muchas personas pasan por alto es que la psoriasis no siempre se limita a la piel.

En algunos pacientes puede afectar las uñas, provocando pequeños hoyuelos, cambios de color, engrosamiento, separación de la uña o alteraciones en su crecimiento.

También existe una complicación conocida como artritis psoriásica, que puede producir dolor, rigidez e inflamación en determinadas articulaciones.

Por eso, si una persona tiene psoriasis y comienza a notar molestias persistentes en las articulaciones, es recomendable consultar con un profesional de la salud.

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¿Hay formas naturales de cuidar una piel con psoriasis?

Aunque actualmente no existe una cura definitiva, existen tratamientos médicos capaces de controlar la enfermedad y reducir considerablemente sus síntomas.

Además, determinados cuidados pueden ayudar a mantener la piel hidratada y disminuir algunas molestias. Sin embargo, los remedios caseros no deben sustituir el tratamiento indicado por un dermatólogo.

Entre las medidas que pueden resultar útiles se encuentran:

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1. Mantener la piel hidratada

Las cremas y ungüentos hidratantes pueden ayudar a disminuir la sequedad y mantener la barrera protectora de la piel. Lo ideal es utilizarlos de manera constante, especialmente después del baño.

2. Baños con agua tibia

Un baño tibio puede ayudar a suavizar las escamas y aliviar temporalmente la sensación de picazón. El agua demasiado caliente, en cambio, puede resecar e irritar la piel.

Los productos suaves y sin fragancias fuertes suelen ser una mejor opción para las pieles sensibles.

3. Aloe vera

El gel de aloe vera puede proporcionar una sensación refrescante y ayudar a hidratar algunas zonas irritadas. Si se utiliza, conviene probar primero una pequeña cantidad para comprobar que no produzca irritación.

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4. Evitar rascarse

Aunque la picazón puede ser intensa, rascar constantemente las lesiones puede lastimar la piel y favorecer la aparición de nuevas lesiones en zonas traumatizadas.

Mantener las uñas cortas y utilizar hidratantes puede ayudar a controlar la necesidad de rascarse.

5. Proteger la piel del frío y la resequedad

Durante los meses fríos, la piel puede perder más humedad. Utilizar ropa adecuada y aplicar hidratante regularmente puede ayudar a reducir la resequedad.

6. Cuidar la alimentación

No existe una dieta universal que cure la psoriasis. Sin embargo, mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes saludables de proteínas puede contribuir a la salud general.

También puede ser beneficioso limitar el exceso de alimentos ultraprocesados, azúcares añadidos y alcohol.

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7. Aprender a controlar el estrés

El estrés no es necesariamente la causa de la psoriasis, pero puede actuar como desencadenante o empeorar los síntomas en algunas personas.

Dormir adecuadamente, realizar actividad física, practicar ejercicios de respiración, meditación o simplemente reservar momentos para descansar puede ser beneficioso para el bienestar general.

8. Cuidado con el sol

En algunas personas, una exposición controlada a la luz ultravioleta puede mejorar determinados tipos de psoriasis. Sin embargo, esto no significa que tomar el sol sin protección sea recomendable.

Las quemaduras solares pueden empeorar las lesiones y aumentar el riesgo de daño en la piel. Los tratamientos con luz deben realizarse de acuerdo con las indicaciones de un profesional cuando sean necesarios.

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La psoriasis también puede afectar las emociones

Hay una parte de esta enfermedad que no siempre se ve en las fotografías: el impacto emocional.

Las lesiones visibles pueden hacer que algunas personas se sientan incómodas al usar determinada ropa, acudir a una piscina o relacionarse con otras personas. Incluso pueden aparecer sentimientos de vergüenza, ansiedad o baja autoestima.

Y existe otro problema: todavía hay personas que creen erróneamente que la psoriasis es contagiosa.

No lo es.

La psoriasis no se transmite por tocar a una persona, compartir espacios, darse la mano o tener contacto físico.

Por eso, además de tratar la enfermedad, es importante combatir la desinformación y comprender que detrás de cada lesión existe una persona que merece respeto y comprensión.

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¿Cuándo conviene acudir al médico?

Si aparecen lesiones persistentes, descamación intensa, picazón frecuente, grietas, sangrado o cambios importantes en la piel, lo recomendable es consultar con un dermatólogo.

También es importante buscar atención médica si las lesiones se extienden rápidamente, si existe dolor intenso o si aparecen síntomas como fiebre o malestar general.

Un diagnóstico correcto es fundamental porque otras enfermedades de la piel pueden parecerse a la psoriasis.

No conviene comenzar tratamientos, medicamentos o suplementos por cuenta propia simplemente porque alguien asegura que funcionan en internet.

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Conclusión: escuchar lo que nuestra piel intenta decirnos

La psoriasis puede ser una enfermedad persistente, pero eso no significa que una persona tenga que resignarse a vivir con molestias constantes.

Con un diagnóstico adecuado, seguimiento médico y buenos hábitos de cuidado de la piel, muchas personas consiguen mantener los síntomas bajo control y llevar una vida completamente normal.

La hidratación, el descanso, una alimentación equilibrada, el manejo del estrés y evitar los factores que desencadenan los brotes pueden formar parte de ese cuidado.

Y, sobre todo, hay que recordar algo importante: la psoriasis no define a quien la padece.

Una mancha, una escama o una placa en la piel no cambia el valor de una persona. Lo importante es reconocer las señales, buscar orientación profesional cuando sea necesario y aprender a cuidar el cuerpo sin caer en remedios milagrosos o diagnósticos hechos por internet.

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