El misterio de la anciana que compraba 60 kilos de carne al día: la verdad detrás de una nave abandonada
Cada mañana, apenas abría la carnicería del barrio, una anciana llamada Lidia entraba con paso apresurado y hacía el mismo pedido: —Sesenta kilos de carne de res. Ovidiu, el carnicero, la conocía desde hacía años. Siempre había sido una mujer humilde, de esas que compran apenas lo necesario para preparar la comida del día. Por…